La multiplicación de productoras audiovisuales comunitarias en Argentina

By | octubre 21, 2013

Se dice que Dios es argentino, y que sólo filma en Buenos Aires. Incluso es muy común escuchar que pasa los after hour en Palermo… Si. Es algo obsceno que en el octavo país más grande del mundo, gran parte de la producción audiovisual se concentre en pocas manzanas de su capital. Pero después de reiterados, y muchas veces heroicos, reclamos de argentinos de distintas partes del país, hay indicios de que la situación está cambiando.

Una evidencia de esto tuvo lugar el sábado 12 de Octubre, día de la Diversidad Cultural. La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) organizó el primer encuentro nacional de productoras audiovisuales comunitarias en Ciudad Universitaria. El día fue apropiado. Hace 521 años Colón pisó la tierra de una isla de las Bahamas e inició así uno de los mayores genocidios de la historia humana, donde la enorme variedad de culturas de un continente fue subyugada por la fuerza invasora. Hoy en día, y en pleno Siglo XXI, algo similar sigue aconteciendo a nivel mundial. Algunas culturas continúan implementando procesos de dominación sobre otras gracias a su poder económico, tecnológico y comunicacional. Con respecto a este último punto, justamente la nueva ley de servicios audiovisuales de Argentina busca equilibrar el desbalance que existía en el país, donde los organismos sin fines de lucro tenían legalmente vetada la posibilidad de tener sus propios medios. Ahora un 33% del total les corresponde y una multitud de ellas se encuentran en procesos de adquirir sus señales.

Específicamente, en la presentación del evento hubo más de 300 asistentes de todas partes  del país. Una diversidad de argentinos, que hace rato esperaban esta oportunidad para debatir cómo avanzar con sus respectivos proyectos. Los intercambios entre los asistentes reflejaron una gran esperanza sobre las nuevas potencialidades que se abrieron con la ley. Peero también los resultados de las discusiones en mesas de trabajo dejaron en evidencia varias tensiones que habrá que seguir trabajando para instalar un nuevo mapa comunicacional en Argentina, que represente su diversidad cultural. Entre ellas un punto esencial y recurrente fue la idea de crear una red de productoras comunitarias audiovisuales. Los objetivos de la misma, además de asociar y promover el trabajo en conjunto de sus miembros, sería distribuir contenidos e intercambiar prácticas, herramientas e ideas de acción colectiva. El desafío en este punto me parece que es cómo diseñarla, de forma tal que su estructura no caiga en una nueva dependencia con Buenos Aires. Otro aspecto que no podía faltar ha sido el reclamo de mayor financiamiento. Esto incluyó el otorgamiento de créditos y subsidios para la compra de una variada y moderna gama de “fierros” para actualizar los equipos de las productores. Relacionado al tema tecnológico, igualmente estuvieron presentes pedidos para el desarrollo de software que responda a las necesidades específicas de las productoras comunitarias en la gestión de sus señales y de archivos audiovisuales. Tampoco faltaron peticiones para pensar en mecanismos de exportación de contenidos y de mayor asociatividad con organizaciones de otros países, principalmente latinoamericanos.

En fin, el primer encuentro nacional muestra la efervescencia en los proyectos para la producción de contenidos comunitarios en el país. Muestra que Argentina tiene un enorme potencial de incrementar su capacidad de comunicar su enorme diversidad cultural. Muestra que se necesita redoblar los esfuerzos y continuar con el sendero hacia un país más democrático. Muestra que es posible, al menos en el área de producción audiovisual, que “Dios” finalmente sea omnipresente en el país.

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